6 consejos para usar correctamente un vibrador

Uno de los mejores juguetes sexuales para disfrutar con tu pareja es el vibrador. Las posibilidades que ofrece este divertido dispositivo son realmente amplias, para que disfrutéis de una forma diferente y, sobretodo placentera.

Y es que, este juguete sexual tiene muchísimas utilidades, por no hablar de ser ideal para empezar con cualquier tipo de relación anal. Aunque claro, te puede preocupar tu hombría, el pensar que a tu pareja le da más placer un vibrador que tu deliciosa polla, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad.

¿Por qué usar un vibrador cuando tengo sexo?

Las razones para disfrutar de un vibrador en pareja son muy variadas. Para empezar, quítate de la cabeza la tontería de que eres menos hombre por no darle placer con tu polla, lengua o dedo. Eso es una soberana tontería. ¿Verdad que disfrutas de una deliciosa mamada, de un buen polvo y de una relación anal aunque el placer sea diferente? Pues esto es lo mismo.

Además, estos inventitos son un juguete sexual que te puede ayudar a disfrutar de una sesión de placer y sexo con tu parejaque jamás olvidarás. ¿El motivo? La estimulación. Y es que, no hay nada mejor que tener a una mujer realmente cachonda para que sucumba sin remedio a todos tus vicios y fantasías. Si tu pareja está caliente, hará lo que le pidas encantada. Eso sí, debes tener un poco de cabeza antes de usarlo.

Precauciones que has de tomar antes de usarlo

Hay que tener en cuenta una serie de factores a la hora de utilizar un vibrador. Para empezar, las mujeres son mucho más delicadas que nosotros. Por ello, este juguete sexual siempre tiene que estar esterilizado. Para ello antes, y después de cada uno, lávalo con un jabón con Ph neutro. No hace falta que lo pongas en agua hirviendo, pero sí que lo laves de forma habitual.

También deberías guardarlo en una bolsa independiente. Si el dildo es pequeño, puedes utilizar una bolsa zip de esas de congelar la comida. Es fácil y muy práctico. Que sí, que lo vas a lavar igual antes y después de usarlo, pero, en serio, el coño de cualquier mujer es sumamente delicado, así que cuida al máximo ese delicioso agujero de placer.

Antes de utilizarlo, especialmente las primeras veces, comprueba la potencia de la vibración. Esto es bastante importante ya que, si se puede regular y empiezas muy rápido, podrías hacerle daño a tu chica. Y por último, utiliza un buen lubricante. Sí, es muy sensual hacer que tu pareja chupe el vibrador, pero la saliva no es suficiente. Da igual que vayas a utilizarlo para estimular el clítoris, si ese es el caso, lubricas la zona superior y fuera.

Cómo usar un vibrador

Vamos a entrar en faena. Ya tienes tu vibrador listo para utilizar. ¿Y ahora qué? Pues, igual que si quieres echar un buen polvo tienes que calentar la máquina, lo mismo pasa cuando utilizas este juguete sexual. Sí, tienes que estimular a tu chica para que su delicioso coñito esté predispuesto a que entre un dildo.

Utilizando lubricante no haría falta estimular la zona, basta con meterlo en el coño y listo. Pero ella no estará excitada, así que no vale la pena por la sencilla razón de que ninguno de los dos disfrutaréis de la mejor manera. Mi recomendación, es jugar con los sentidos.

Antes de todo, y como siempre, deberás haber dejado muy claro qué es lo que puedes y no puedes hacer. ¿Tu pareja te deja meterle el vibrador por el culo? Delicioso, pero páctalo antes para saber qué zonas están vetadas.

Como te he dicho, lo mejor es jugar con los sentidos. Siempre que vayas a utilizar un vibrador, deberías tener un antifaz para ella. Pónselo cuidadosamente en el rostro, tapa sus ojos y empieza a jugar. Puedes comenzar a besarla suavemente en los labios mientras con tus manos acaricias delicadamente su cuerpo.

Recorre con tus manos su piel, rozando con la punta de tus yemas sus costados, caderas. Pero no te acerques a ningún punto erógeno. Nada de tocar las tetas, coño, culo… Hay que calentarla poco a poco. Irás bajando poco a poco, besando su barbilla, pasando a su cuello, donde alternarás besos con pequeños lametones (nada de dejar marcas de chupetones, que no tienes 15 años).

Sigue besando su cuello mientras mantienes las caricias hasta bajar al pecho. Pero, debes seguir besando y pasando tu lengua justo por encima de los pechos. Repito: NO TOQUES ZONAS ERÓGENAS. Un truco que vuelve locas a muchas chicas consiste en recorrer con las yemas de los dedos el perímetro de sus pechos. Sí, roza con cuidado alrededor de sus tetas, para que ella desee que se las toques. Pero no lo hagas.

ahora, puedes seguir besando el canalillo y acariciando algo más de pecho, pero nada de rozar siquiera los pezones. Aún no se lo merece. Cada cierto rato, pasa la mano delicadamente sobre su coñito, así irás notando si la cosa se va calentando. Sigue bajando mientras besas su ombligo y pasa a sus caderas.

Los besos y caricias son esenciales para una mujer, así que ten paciencia. Y de paso se te irá poniendo la polla como un piedra, o tendrás una excitación mental realmente satisfactoria. Coge el vibrador y pídele que lo lama delicadamente. Sencillamente, que saque la lengua y lama la puntita. Ahora, puedes utilizar la punta del vibrador para rozar un par de veces sus pezones. ¿Están duros? Eso es que estás haciendo un excelente trabajo.

Vuelve a besar sus muslos interiores delicadamente, pasando cada un rato tu lengua por alrededor de su coño, pero sin llegar a lamerlo como un animal en celo. Deberás controlar tus instintos durante un rato. Cuando veas que está cachonda como nunca, es cuando podrás empezar a jugar.

Igual quieres estimular su clítoris. Lo mejor es, encender el vibrador a la mínima potencia y comenzar con un pezón mientras lames con cuidado el otro. Que vaya notando cómo funciona el juguete sexual. Luego, ya puedes poner un poco de lubricante y empezar a utilizar el dildo en su clítoris. Hazlo poco poco recorriendo de arriba a abajo, de lado a lado y manteniéndolo en la misma posición.

Alterna estos tres movimientos y fíjate en sus gestos. Sabrás qué es lo que más le estimula para centrarte en ese movimiento. Si lo haces bien, y sigues estos consejos, conseguirás que se corra como una cerda en celo. ¿Quieres méterselo en el coño? Haz los mismos paso que antes: primero estimula el clítoris, y luego ya la penetrarás a tu pareja con el vibrador. Siempre has de empezar de forma delicada. Mejor ir poco a poco al principio e ir subiendo la intensidad a medida que su excitación se hace más evidente.

Cómo elegir el mejor vibrador

El siguiente consejo, tiene que ver sobre qué vibrador escoger. Aquí has de tener en cuenta para qué lo quieres utilizar. Si principalmente es con la intención de penetrar a tu pareja, deberás escoger un tamaño estándar.

¿Quieres jugar con el clítoris principalmente? Apuesta por un vibrador pequeño. Tiene muchas ventajas, ya que lo puedes llevar siempre encima, ya que es muy pequeño y manejable. ¿Prefieres un dildo anal? Apuesta por modelos específicamente diseñados para ello, ya que tendrán menos surcos para que la penetración sea indolora y muy placentera.

De todas formas, mi recomendación es que busques un modelo polivalente. Hay muchos tipos de vibradores, que incluyen zonas para estimular el clítoris mientras penetras a tu pareja. Aunque, lo mejor es que te des una vuelta por el sex shop y vayas viendo modelos a tu gusto.

Y sí, puedes utilizar alguna que otra hortaliza para jugar con tu zorra. El pepino es uno de los mejores. Coge uno relativamente pequeño y ponlo en agua templada unos minutos para que coja una temperatura adecuada y ¡da rienda suelta a tu imaginación!

El placer no tiene un solo idioma

Usar un vibrador no te quita nada: te da opciones, caminos, descubrimientos.
No se trata de “ser más o menos hombre o mujer”, sino de atreverse a disfrutar.
La sexualidad no debería doler, ni dar miedo, ni ser una obligación.
Un vibrador puede ser el primer paso para reconectar con esa parte tuya que sabe sentir sin vergüenza, sin ruido y sin guion.

Explora, pregunta, ríe, juega. El placer compartido también es crecimiento erótico.
Y si algo define el estilo Tuppersex Madrid, es eso: el placer sin culpa, el deseo sin prisa y la curiosidad como motor.